Hacía bastante calor, recuerdo que los huevos fritos se frían en el capó de Jeep, las chicas iban bastantes ligeras de ropa, los camellos sacaban la lengua como si ya no tuvierán suficiente agua, pero menos mal que aprendí de niño como soportar elevadas temperturas, cómo socorrer a mis compañeros y salir de un terreno tan inóspito como ese.

Lo hice gracias a la coleccion de libros de hace unos cuantos años sobre ciencia, geografía, computación…

En la web Paraquenoseolviden.com están los libros de los que han salido los geeks de ahora. Merece la pena.

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