( Foto extraída del blog La sombra de Aznar , Los genoveses ).

Después de unas lamentables declaraciones de un personaje que un día fue presidente y ahora es empleado de Murdoch ( Mayor magnate de telecomunicaciones del mundo ), no es el malo de la serie de Macgyver, pero…. tampoco es una monjita de la caridad.

Las personas que lamentablemente ha perdido alguna persona querida o están luchando duramente contra los accidentes de tráfico y sobre todo con la idea de beber y conducir no debería suceder; sale a la palestra una persona con bigote a decirnos chorradas sobre la libertad individual, que es algo inalienable, pero, por favor no empezemos como la señora bottle a mezclar manzanas y peras; es cierto que cada uno tiene una libertad a la hora de decidir, pero no frivolicemos y mezclemos libertad y beber y en el contexto que se refería, ¡ No frivolice con estos temas ! Aunque lo más peligroso es esa serie de bufones que le rien todas las gracias, porque para ellos sólo hay un dios y se llama JoséMari, bufon mayor del reino. Les dejo algunos artículos.

«A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino», aseveró, a la vez que pidió al Ejecutivo de Zapatero en nombre de todos los ciudadanos españoles que «nos dejen tranquilos y que decidamos por nosotros mismos». En este sentido, apostó por la «libertad» porque es buena «para todos».

abc.es

 

Aznar ha aprovechado el acontecimiento no sólo para agradecer el reconocimiento, sino también para criticar el prohibicionismo del Gobierno, empezando por la que denominó “ley contra el vino” y terminando con las campañas de la Dirección General de Tráfico. “¿Y quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí?”, ha ironizado Aznar respecto al conocido lema, tras lo que ha añadido que nadie le debe decir lo que tiene o no que beber. “Déjame que beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás”, ha dicho.

Elpaís.com

 

“Yo hablo esta tarde en favor del vino”, continuó el presidente de honor del Partido Popular que, parafraseando a Miguel de Cervantes, recordó que el consumo moderado de vino “ayuda a guardar secretos y a mantener compromisos y promesas”. Aznar, que se mostró partidario de formular un discurso breve para “no caer en la tentación política” ya que “estoy muy bien como estoy”, defendió la importancia del sector del vino, al que se refirió como “un patrimonio de orgullo para todos los españoles” y del que destacó su especial cuidado por la calidad del producto.

europapress.es

 

Es como esos letreros por las autopistas que dicen ‘No podemos conducir por ti’; ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? Déjeme que beba tranquilo, mientras no ponga en riesgo a nadie ni haga daño a los demás”, agreg.

Elmundo.es

A continuación pongo un artículo escrito por Borja María Zallana, en El plural.com .

Creo que es un acierto ponerlo, me gusta la ironía que utiliza.

Desde que se ha desmelenado, en el más amplio sentido del término, las palabras de Aznar llegan a nuestros oídos como purificadoras ráfagas de aire fresco. José Mari se ha erigido en el adalid defensor de nuestras libertades, frente al proceso dictatorial al que nos somete el Gobierno socialista.

Allí donde se comete una injusticia, allí donde se pisa una libertad, aparece nuestro líder para poner freno a los malvados y devolver la esperanza a los desvalidos. Su última intervención en Valladolid ha sido como un terremoto que ha movido los cimientos de esta aborregada sociedad, que sigue admitiendo, uno tras otro, los atropellos de los muchachos de Zapatero. La claridad de su mensaje no ha dejado a nadie indiferente. Los aulladores de esquinas que lo persiguen desde aquel glorioso 1996, han aprovechado sus palabras para atacarlo de la manera más injusta posible, mientras que quienes, como él, defendemos el liberalismo hasta sus últimas consecuencias, encontramos en su declaración la luz que nos ha de guiar hasta la salida de este oscuro túnel.

La lista de ataques a la libertad individual que ha perpetrado Zapatero es tan larga que sólo puedo destacar aquí algunos de los más flagrantes, como la obligación de casarse a los homosexuales, la obligatoriedad del aborto o la prohibición de poder echar el humo del tabaco a la cara de nuestros compañeros de trabajo siempre que nos plazca. Sólo nos faltaba sumar a todo esto la de no poder conducir nuestro propio coche, como amenaza desde hace tiempo la campaña de la Dirección General de Tráfico.

Como muy bien sentó cátedra José Mari en Valladolid, ¿quién leches es Zapatero para decirnos cuántas copas hemos de beber o a que velocidad hemos de ir? José Mari en eso, como en todo, predica con el ejemplo, y en esa libertad ha educado a sus hijos. De ahí la cara de sorpresa y de indignación que puso Aznar hijo de Botella (Ana), cuando hace unos años fue detenido en Italia por ir en su Porsche imitando a Fernando Alonso.

Y es que, se pregunta con lógica indignación Aznar, ¿qué sentido tiene sacrificarse noche y día trabajando para poder comprarle un Porsche al niño, si luego sólo le dejan ir a 120 km/h? Y por no hablar del efecto melena, ¿saben ustedes la velocidad a la que hay que ir en un descapotable para que una melena como la de José Mari luzca, azotada por el viento, en su absoluta plenitud?

Los amantes de la demagogia barata se han lanzado a criticar las palabras de Aznar, con argumentos tan banales como que puede echar por tierra la campaña de muchos años que la Dirección General de Tráfico viene realizando para evitar que cada año mueran en las carreteras unos cuantos miles de españoles. Pero no entienden que lo que defiende Aznar está muy por encima de cuestiones tan fútiles como esa, él defiende un bien mucho más valioso que el de la vida, el de la libertad. En todo caso, si alguien quiere buscarle las cosquillas, siempre podrá defenderse diciendo que estaba borracho, libremente borracho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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