Hoy es día 23 de abril, día de San Jorge, patrón de Aragón. Con motivo de esta festividad queremos acercar a nuestros lectores su historia, nuestra historia, para que reflexionéis, juzguéis y…bueno, por que conozcáis, simplemente, una cosa más antes de acostaros. Como reza el dicho.

¿Qué podemos comentar sobre el Santo? Quizá podríamos empezar por conocer cómo y donde nace como mito y como santo. Fuentes muy variadas y remotas poseemos sobre sus orígenes.

La versión más antigua la encontramos en las Actas latinas que fueron declaradas apócrifas (es decir, falsas) por el papa Gelasio en 494 d.C. con el objetivo de distinguir entre auténticos mártires frente a otros escritos a pluma por “herejes”. Dicho texto, en teoría, esta narrado por un tal Pasícrates, compañero del mismísimo Santo, por orden y mandato de este. Narra como Daciano, emperador de Persia, influido por el diablo, lleva a cabo una persecución contra la iglesia. Jorge, capadocio natural de Melitene (que vivía junto a una viuda virtuosa, posiblemente razón por la cual el texto fue rechazado) se enfrentó al emperador, consiguiendo convertir a 40900 personas y a la propia emperatriz. El Santo fue puesto a infinidad de torturas y martirios, la emperatriz fue ejecutada y el emperador tras realizar estos actos de suma vileza desapareció en un torbellino de fuego. Según el acta el martirio tuvo lugar el octavo día antes de las kalendas de mayo, es decir, el 23 de abril en nuestro computo actual.

En el siglo XII estos textos fueron expurgados, surgiendo así versiones más prudentes, carentes de herejía, donde, por ejemplo, Daciano era convertido en un gobernador provincial romano bajo el mando de los emperadores Diocleciano y Maximiliano.

Además de estas actas latinas tenemos información del Santo en varias actas de origen oriental. La más elaborada de ellas es la copta, donde se narran tres muertes y resurrecciones del santo así como los episodios del mago o del suplicio en el toro de bronce. En los textos etíopes también se narra la historia anteriormente contada por Pasícrates. En 1964 en Nubia se descubrieron unos textos que narran como Jorge, soldado romano, llega a la corte del emperador Diocleciano y como finalmente desafía al gobernador Dadiano (Daciano) destruyendo las estatuas de Hércules y Apolo.

También poseemos el testimonio de las actas griegas realizadas por San Andrés de Creta a finales del siglo VII o comienzos del VIII, más aceptadas por la iglesia. Estas actas contienen la versión “normal” aceptada por todos oficialmente. Esta es la siguiente: Jorge nació en Capadocia de padres cristianos. Su padre sufrió martirio y su madre se refugió con él en Palestina. Ingresó en el ejército, donde se distinguió por su valor y su prudencia y, a la edad de 20 años, muerta su madre y heredada una gran fortuna, marchó a Nicomedia, residencia imperial de Diocleciano. Cuando estalló la gran persecución de 303 d.C. distribuyó su riqueza entre los pobres y declaró su fe antes el emperador. Finalmente fue condenado a muerte, siendo torturado durante 7 días (en las actas latinas fueron 7 años) donde se relatan sucesos tales como la aparición de un ángel al santo, la victoria sobre el mago Atanasio, su vuelta a la vida desde la muerte, la conversión de la emperatriz Alejandra, la destrucción de las imágenes de los dioses paganos, etc. Ciertamente esta es la versión que más se encuadra dentro de la cronología y situación del Imperio Romano por entonces, además de ser una versión aglutinante de las anteriores vistas.

Poseemos otras fuentes hagiográficas escritas de diversa índole y procedencia, como las del mártir anónimo citado por Eusebio de Cesarea, otros códices, textos y actas, etc. También podemos encontrar a San Jorge en figuras epigráficas e iconográficas, así como de asimilarlo a otros mitos que guardan muchísima relación y que están llenos de paralelismos con lo expuesto.

Entonces ¿Qué hay de la archiconocida leyenda de San Jorge y el dragón? La leyenda del dragón fue resultado de un mito traído desde Siria por los Cruzados a partir del siglo XI y que fue hecho mundialmente famoso por la publicación de la “Leyenda Aurea” por Jacobo de la Vorágine en torno al 1264. En resumidas cuentas, la leyenda narra como Jorge, tribuno nacido en Capadocia, llegó a una cuidad de Libia llamada Silca o Silene (probablemente Cirene) donde vivía un dragón que aterrorizaba a la población. Para evitar su amenaza, los habitantes le proveían diariamente con ovejas y, desaparecidas las últimas de estas, hubieron de sortear entre sus propios hijos cuáles debían servir como alimento al dragón. Un día le toco a la hija del rey, que fue mandada al encuentro de la bestia. En el momento que la princesa iba a ser devorada apareció Jorge, que traspasó a la bestia con sus espada y la arrastró, en compañía de la joven, hasta la cuidad, para sorpresa y miedo de sus habitantes. El santo ahuyentó sus miedos, le cortó la cabeza al dragón y bautizó a 20000 hombres. La segunda parte del texto cuenta el martirio del Santo basándose en una mezcla de los textos más antiguos antes comentados. Existen otras localizaciones y versiones de esto, pero esta fue la que fue incluida en el santoral hasta que Clemente VII la eliminó, limitando el culto de San Jorge a su acción como mártir.

Y, por último ¿Cómo llega San Jorge a Aragón? El punto clave fue la batalla de Alcoraz, que se enmarca cronológica e históricamente en 1096, durante el asedio de Huesca por Sancho Ramírez y su hijo, el inmediatamente futuro Pedro I. En dicha batalla, el rey Sancho Ramírez, pierde la vida; pero en ese instante apareció San Jorge en ayuda de los cristianos, junto con un caballero alemán traído desde la batalla que se estaba librando en esos instantes en Antioquia, que le dio la victoria a Pedro I, tomando por fin la ansiada plaza de Huesca. Fue a partir de aquí cuando la devoción por el santo en Aragón llegó para no irse jamás. A raíz de este épico y mítico suceso se introducirían en las armas de Aragón el escudo de las 4 cabezas de los reyes moros cortadas (sí, he dicho bien, cortadas) puestas sobre la cruz de San Jorge. Este hecho, al igual que la propia batalla, no tiene nada que ver con la realidad, pues su uso no es anterior al siglo XIII.

La alusión de San Jorge en batallas y sucesos de la Corona continuará mas allá de Alcoraz, siendo encomendada la conquista del levante y de Mallorca a San Jorge por Jaime I “el conquistador”. También las relaciones inglesas (cuyo patrón, como se sabe, es San Jorge también) con el reino, sobretodo a partir de Alfonso II, influyeron bastante en la devoción por el santo. Sin embargo será Pedro IV “el ceremonioso” quien haga que San Jorge se convierta en un signo de identidad de Aragón, creando una orden militar bajo el auspicio del Santo, usando la cruz roja en sus enseñas y propagando liturgia en la Corona por doquier,. En cuanto ha esto último hay que tener en cuenta la guerra con Castilla, en la que se dio un afán por enfrentar y diferenciar a dos símbolos de identidad entre los reinos: “Santiago vs San Jorge”.

La fiesta propiamente dicha en Aragón llega a nosotros mediante su proclamación como oficial en las cortes de 1461 en Calatayud y más tarde en la ley de 16 de abril de 1984 de la Comunidad Autónoma de Aragón. En Valencia encontramos su celebración ya por el año 1343 y en Mallorca en 1407. En Cataluña será la diputación de su reino la que proclame como fiesta oficial San Jorge primero en 1436 y después en 1456.

Como podemos observar la difusión de este Santo fue enorme, su importancia para la cristiandad y para algunos países, tremenda, y sobre él podemos encontrar absolutamente de todo, desde oriente hasta occidente, desde Inglaterra hasta Rusia…

Y esto ha sido todo. Si por curiosidad queréis leer la traducción de los textos originales de las actas según Lipomano y Surio o la “Leyenda Aurea”, así como la narración de la batalla de Alcoraz, los podéis localizar por la red o en el libro en el que me he basado básicamente para la realización del artículo: San Jorge de Capadocia por Francisco Marco y Ángel Canellas. Gracias a ellos por informarme, a Sekaiza por permitir una vez más mi participación y a vosotros por leer el artículo.

 

Articulo escrito por JjKhaine. Historiador.

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